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La siguiente información está extraída del libro "Melgar de Arriba desde el Palacio" publicado por la Asociación de mujeres "El Palacio" de Melgar de Arriba.

Las costumbres con su permanencia en el tiempo, van formando el carácter y comportamiento colectivo de un pueblo.
A continuación haremos un esquema que abarque las actividades y costumbres de otros tiempos

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EL NOVIAZGO:

En los pueblos de Castilla, las chicas empezaban a presumir de mujer muy jóvenes, casi al terminar la edad escolar (14 años); ya entonces, comienzan a tener su chico preferido (novio). Para encontrarse con ellos, antes de tener relaciones formales, van a la iglesia al anochecer, para rezar el ROSARIO y ellos las esperan a la salida, también la fuente es un lugar de reunión. Los domingos se ven en el baile, unas veces para bailar y otras charlan sentados en los asientos que hay alrededor. Cuando el noviazgo está más avanzado, la pareja sale sola a pasear y después hablan un rato a la puerta de la casa de la novia. por empezar tan jóvenes, el noviazgo resulta largo, porque el chico no puede casarse hasta que no termina el SERVICIO MILITAR.
Para muchos, éste es un acontecimiento importante en su vida, por ser la primera vez que salen de casa; los padres lo pasan mal, en especial la madre; la novia suele guardar ausencia; la voz popular no opina así, por eso canta:

Los quintos, los quintos, se van a marchar
¡Pobrecitas novias cómo llorarán!
Las madres son las que lloran, que las novias no lo sienten,
Las quedan cuatro chavales y con ellos se divierten.

Los padres intervienen mucho en estos noviazgos, casi siempre por intereses económicos, si su hijoa tiene X tierras quieren que el otro tenga, por lo menos, igual... Por este motivo se rompen a veces, lazos de amor verdadero.

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LA BODA:

La chica, durante el noviazgo va preparando el ajuar, borda sábanas, toallas, manteles, servilletas, pañuelos y confecciona primorosamente su ropa interior, para aportarlo todo al matrimonio. Las bodas se celebran en septiembre u octubre, porque en esta época, los padres han vendido la cosecha y aun no ha habido tiempo de gastarla. Unos días antes, se reúnen los padres en casa de la novia para tratar de la fecha y condiciones de la boda y lo que cada uno dará a los futuros cónyuges, para que comiencen económicamente su nueva vida; a esta entrevista se llama "arreglo de boda".

Tres domingos antes de la boda, el sacerdote lee las velaciones en la Misa Mayor ("quieren contraer matrimonio, etc") y por la tarde acuden familiares y amigos a casa de la novia para dar la enhorabuena y se les obsequia con dulces y licores.
Si el novio es forastero tiene que pagar los derechos a los mozos del pueblo; les da un cántaro de vino y la propina para una merienda.

La boda se celebra en casa de la novia y consiste en una abundante comida, preparada con esmero por las mujeres de la familia: de primer plato una paella, de segundo pescado y un tercero de carne (pollos, conejos, lechazo o ternera) según la posición económica de las familias.

De postre dulces caseros, café y licores ... Cuando terminaba el banquete y por eso de que "de la panza sale la danza", se cantaban coplas populares referentes al momento: "Cantaba la pájara pinta", "a la sombra de un olivo" y en su cántico decía que viva el padrino, etc. Después se bailaba hasta la hora del padrinazgo (media tarde) que se celebra en casa de la madrina, donde se toma chocolate, dulces, las tradicionales almendras garrapiñadas, limonada y puros para los caballeros; la limonada y los puros les paga el padrino.

Sigue el baile y los chicos y las chicas se turnan para bailar con los novios y para evitar que se escapen, a veces les toman bromas demasiado pesadas. Si se casa un viudo con soltera o viceversa, los chicos del pueblo les dan la "cencerrada", tocando latas, tapaderas, cencerros, esquilas, etc. a la puerta de la casa de los novios, para con el ruido ahuyentar el espíritu del cónyuge fallecido y que no moleste a la pareja esa noche de boda.

EMBARAZO ‑ NACIMIENTO Y BAUTIZO:

Durante el embarazo la mujer lleva una vida completamente normal, tanto en la alimentación como en el trabajo; no se hacían análisis ni consultas médicas. Lo que si procuraban familiares y vecinos, era cumplir los deseos o "antojos" de la futura mamá, por miedo a que el nene trajera verrugas o manchas en alguna parte del cuerpo.

A los primeros síntomas de parto se avisaba a la comadrona, era una señora del pueblo, que sin estudios ni título alguno, hacía estos menesteres, persona afable y cariñosa animaba psicológicamente a la parturienta; por fin cogía al niño para lavarle y ponerle las repitas preparadas con primor por la madre. Acostaban a esta, que hasta entonces había estado sentada y no la permi­tía levantarse antes de los ocho días, dándola una sobrealimentación a base de caldos de gallina, chocolate para merendar, etc.

A los ocho días aproximadamente, se celebraba el bautizo, si la familia no guardaba luto reciente, lo hacían en domingo o día de fiesta; la comitiva salía de casa del neófito formada por el padre, los abuelos, el padrino, la madrina, hermanos del niño (si les había) y el resto de los invitados. La madre y las abuelas quedaban en casa preparando la merienda (chocolate y dulces). A la vuelta de la iglesia, los padrinos tiraban para los chicos del pueblo, caramelos, confites y paciencias; sino les gritaban: "Padrino roñoso, mete la mano en el bolso, madrina roñosa mete la mano en la bolsa", etc.

LA INFANCIA:

En esta zona rural de Castilla, la infancia se pasaba de forma sencilla pero alegre; en cada época, según la temperatura, los juegos eran distintos. Por la tarde, después de salir de la escuela e ir a casa por la merienda, (generalmente muy frutal) y dejar la bolsa de los libros, las niñas y los niños el "borrador", acudían a la plaza o algún lugar de soportales, si el tiempo estaba de lluvias, para jugar: los niños, a las tabas, bigarda, pico, a los tejos, a pico- zorro-zahina, etc. Las niñas a la comba, diábolo, semana, casitas, etc.

LOS DUELOS Y LOS LUTOS:

Asistir a un duelo, era acompañar a un difunto, mientras el cuerpo permanecía sobre tierra. La familia agradecía la compañía de vecinos y amigos, a eso del amanecer les obsequiaba con dulces y orujo arreglado. Si el muerto pertenecía a alguna cofradía de las muchas que había entonces en el pueblo (Santísimo, Animas, san Antonio, santa Bárbara, las Candelas, etc.) la Cofradía tenía la obligación de dar a los pobres pan y vino. Si la familia era de las bien acomodadas, daba a los necesitados un pan y dos reales en dinero.

Cuando la familia carecía de medios económicos para pagar el féretro, al difunto se le llevaba al cementerio en andas o parihuelas, cubierto con una sábana; en caso contrario, la caja era de buena madera confeccionada con verdadero arte. Las plañideras o lloronas que acompañaban a la comitiva fúnebre, eran mujeres pagadas para llorar por el difunto. La Iglesia Católica lo prohibió amenazando incluso con la excomunión.
Los lutos se "guardaban" mucho tiempo y se guardaba por padres, abuelos, tíos y primos carnales, también por suegros y cuñado, y la viuda por su marido, aunque fuera muy joven, toda la vida, excepto que contrajera nuevas nupcias. No consistía sólo en vestir de negro, tampoco podían asistir a bailes, bodas, bautizos, ni a Misa cantada en días solemnes; había chicas que pasaban la juventud de luto; para los hombres no eran tan severos.

TOQUE DE CAMPANAS:

Las campanas de las dos iglesias se tocaban en multitud de ocasiones: tres veces para las misas y rosarios, a muerto por cada difunto, si era niño, tocaba el esquilin y se decía "tocar a gloria"; durante las procesiones tocaban sin cesar y esto se llamaba "repique de campanas".
Cuando había tormentas se tocaban con este estribillo:

"Tente nube tente tú
que Dios puede más que tú»

Las campanas de la Iglesia de Santiago Apóstol, llamada vulgarmente "iglesia de arriba", fueron colocadas en la torre, según unos, el año 1886 y según otros, el 1890. Las donó una hija del pueblo, madre de D. Modesto y Dña. María Franco, familia muy acomodada.

 

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Campana de la Iglesia de Santiago
Se dice que llevan oro o plata entre los metales fundidos para confeccionarlas; las trajo desde abarca, donde las fundieron, en un carro tirado por varias caballerías en reata, Tomás del Ribero, transportista de aquel tiempo. Con estas campanas, se tocaba al amanecer, al alba, a las doce al mediodía y al anochecer a las ánimas; estos toques les hacía una persona pagada por el Ayuntamiento. El día de los "quintos", que los mozos de ese reemplazo, celebraban cada año, las golpeaban con tal fuerza y habilidad, que conseguían voltearlas. También las tocaban para pedir ayuda, si se declaraba un fuego en el pueblo; en caso de tormenta, para ahuyentar a la nube y al pedrisco.

PROCESIONES Y ROGATIVAS PARA QUE LLOVIERA

Comentan que había un cura un tanto agnóstico que decía a sus feligreses «hacer pozos y no receis».
No obstante se hacía una novena a la Virgen de la Vega el tres de mayo en la que se cantaba:

«Virgen Santa de la Vega, alegría de Melgar,
aquí tienes a tus hijos postrados ante tu altar.
Un favor necesitamos acoged nuestra oración,
mándanos agua fecunda, mitigad nuestro dolor».

Si llovía bastante cambiaban "Agua fecunda" por «Gracia fecunda».

En la procesión eran las mujeres las que llevaban a la Virgen hasta la ermita.
Las rogativas empezaban el 25 de abril y terminaban el 3 de mayo.

COMO VESTÍAN HOMBRES Y MUJERES:

TRAJE DE TRABAJO: Las mujeres a diario llevaban falda de estameña o zagalejo, blusa de algodón, delantal y pañuelo a la cabeza; debajo del delantal, un bolso grande llamado gazapo, donde guardaban: dedal, aguja, hilo, tijeras, alguna moneda, la llave, etc.

Los días de fiesta, la mujer llevaba falda larga con polisón y corpiño; mantón de ocho puntas, de manda, chal sencillo o de pelo. Calzaban botas de cuero o charol con muchos botones y para abrocharles, usaban un pequeño gancho con agarrador.

El hombre vestía traje de paño negro, chaleco, capa y sombrero; calzaban botas altas y calcetines de algodón.

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Mujeres con manteo festivo. Gordaliza

LA VENDIMIA:

La recogida de la uva como es lógico, se hacia cuando el fruto estaba en sazón (primeros de octubre): en este pueblo había muchas hectáreas de terreno, dedicadas al cultivo de la vid; los propietarios contaban para la vendimia, con cuadrillas de obreros, se les daba el nombre de vendimiadores; aunque el trabajo era duro y sucio, ellos procuraban pasarlo lo mejor posible: Antes de amanecer se reunían todos en casa del amo; primero tomaban la "parva", que consistía en una copa de orujo; a continuación almorzaban unas patatas con carne, pan y vino de la cosecha; hecho esto montaban en los carros y salían en dirección a los "majuelos"; como dice el refrán, "no por mucho madrugar, amanece más temprano" y a esa hora hacía tanto frío, que encendían hogueras para calentarse y no empezaban a trabajar hasta la salida del sol. Unos con tijeras y otros con navaja cortaban los racimos, que echaban en terrenos de mimbre, de cepa a cepa, les llevaban entre dos y una vez llenos cargándoles al hombro, casi siempre los chicos, les sacaban al carro para llenar los cestos o el serón, que el carrero llevaba al lagar. En algunos puntos por donde pasaban la mayoría de los carros, los "chiquitos" cuyos padres no tenían viñedo, pedían uvas y los más espabilados conseguían una pequeña cosecha.

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A mediodía suspendían la faena para comer unos pimientos asados, a los que llamaban pichones, por guasa; a continuación se toman un pequeño recreo; algunos lo aprovechan para dormir la siesta y los más revoltosos en hacerse mutuamente la "lagareta", consiste en estrujarse unos a otros, en cara y pelo, un racimo de los más negros.

Cuando se metía el sol montaban de nuevo en los carros y regresaban al pueblo, cenaban el cocido en casa del amo y después de aseados iban al salón de baile donde lo pasaban muy bien y como eran jóvenes, no les importaba madrugar al día siguiente. Cuando iban y volvían en los carros, cantaban en tonos muy altos y a veces muy desentonados, cantares propios del momento.

PASTOREO:

En el pueblo existía un número considerable de cabezas de ganado ovino. En el campo se alimentaban con los pastos de las fincas de los labradores, pagando los propietarios del ganado, una cantidad estipulada, el "rocío y pasto".
EL PASTOR:
Había dos clases de pastores: el pastor que guardaba sus propias ovejas y el pastor asalariado que guardaba las ovejas del amo. Casi todos los labradores tenían ricos rebaños de ovejas; las alimentaban con los pastos de sus propias fincas y además utilizaban los excrementos como abono natural; por eso decían: "el labrador primero sin orejas que sin ovejas".